sábado, 23 de febrero de 2013


La pseudociencia colma necesidades emocionales poderosas que la ciencia suele dejar insatisfechas. Proporciona fantasías sobre poderes personales que nos faltan y anhelamos (como los que se atribuyen a los superhéroes de los cómics hoy en día, y anteriormente a los dioses). En algunas de sus manifestaciones ofrece una satisfacción del hambre espiritual, la curación de las enfermedades, la promesa de que la muerte no es el fin.(…)En el corazón de alguna pseudociencia (y también de alguna religión antigua o de la “Nueva era”) se encuentra la idea de que el deseo lo convierte casi todo en realidad.

El mundo y sus demonios, Carl Sagan

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