Estamos hechos de la misma materia que los sueños y nuestra pequeña vida termina durmiendo
William Shakespeare.
Estamos hechos de átomos, átomos de los mismos elementos de los que está hecho todo el universo.
¿No es increíble? Somos de la misma materia de la que está compuesto el cielo, el mar, la tierra, las estrellas, galaxias, cometas… Es genial. Es genial saber que mis pies, han sido parte de una constelación, o algo mucho más. Es genial saber que lo que forma parte de mí, mi corazón, mis ojos, mis oídos, mis pulmones… han estado previamente allá arriba; formando parte de algo mucho más.
Imagina que estos átomos han viajado a través del espacio y del tiempo. Imagina las cosas que podrían contarnos. Imagina las cosas que podríamos desvelar e imagina las cosas que descubriríamos e ignoramos. Imagina el mundo de posibilidades que abre.
Ahora imaginemos que nuestra mente, pensamiento, imaginación y sentimientos es la parte de estas estrellas inmigrantes del tiempo y espacio que intentan decirnos algo. Son la parte que nos descubre el mundo, el universo. Que nos están recordando qué fuimos, y lo que podemos llegar a ser: mucho más.
Es increíble la reestructuración perfecta de estos elementos hasta llegar a formar células, que derivan en seres vivos. Increíble que a partir de materia inerte y elementos sencillos surgiesen los elementos complejos y la materia orgánica, que sólo pudo haberse formado en las estrellas.
Así que en resumen… ¿qué somos? Simplemente el conjunto de reacciones termo-cinéticas químicas de los elementos que nos forman. “Simplemente”. Tan sencillo y fácil, que este conjunto de reacciones, y reestructuraciones atómicas llega a formar algo como estrellas, constelaciones, galaxias, células, bacterias, plantas, animales… vida.
Puede ser, que la próxima vez que contemples el cielo por la noche, tengas la suerte de contemplar el nacimiento de alguien. Y podrás lograrlo con tan solo mirar hacia arriba, y observar atentamente una estrella, porque quizás esos átomos que la forman, lleguen algún día a ser materia viva. Del mismo modo, la próxima vez que te pregunten tu historia, empieza por el nacimiento de tu estrella. Tú no naciste un día X del mes Y del año Z.
Llega a ser sobrecogedor lo pequeños que nos podemos llegar a sentir, pero no olvidemos que: Venimos de las estrellas, y acabamos siendo éstas. Incluso algunos, mientras viven, tienen suerte de ser estrellas. Estrellas para alguien.
Ahora entiendo eso de que estamos hechos de la misma materia de la que están hechos los sueños. No es que venimos de algo mucho más o que seremos mucho más. Ya lo somos.