A veces hay cosas que no controlamos, y ya está. No podemos, por más vueltas que le demos o por más soluciones que busquemos. Y no pasa nada, no hay solución. Reguenémonos a los instintos, siente. Siente en su plena condición, ya que no volverás a sentir tanto en este grado. Siéntelo. Déjalo ir.