martes, 11 de marzo de 2014

Un día, de estos que me dan a mí por pensar, pensé en cómo se debía abrazar a la gente. Busqué por Internet, Enciclopedias (nada de la wiki) incluso pregunté a las personas mayores. Nada. Así que como no encontré lo que estaba buscando… lo ideé. 
Esto va a tratar sobre cómo se debe abrazar. OJO. No sobre como recibir los abrazos. (Cosa que igual trato más adelante).

Para ello, debía partir sobre la definición. Y nada de rodear con los brazos. Que también, pero no.

¿Qué es abrazar, pues? Yo creo que es mucho más que eso, es intentar aguantar el peso de todo lo que está soportando el otro, y librarle de esa carga. Por eso, me gusta abrazar por debajo de los hombros de la otra persona. Porque me es más fácil sostenerla. Pues eso, vamos allá.

1) Se debe entablar la “afirmación” entre las dos personas. Estar seguro de que se precisa un abrazo. Y nada de preguntas absurdas. Mírala a los ojos y descúbrelo. Aprende a leer miradas.

2) Paso básico, es cierto. Pon los brazos alrededor de la otra persona, a la altura que te sea más cómodo. (Yo prefiero por la cintura, aunque siempre está el clásico por encima de los hombros… personalmente creo que es mas protector)

3) Aprieta. En su justa medida, ni demasiado fuerte ni demasiado débil. Un abrazo debe ser firme, puesto que han puesto sus esperanzas en ti. Para que puedas ayudar.

4) El paso más difícil: Aguantar lo tuyo, y por unos breves instantes, lo de la otra persona. Siente cómo se libra de su carga, por un límite reducido de tiempo. Siente como se siente. Siente lo que sufre. Y préstale algo de tu fuerza, para que pueda volver a continuar con su lucha.

NOTA: Para mayor eficacia, se debe poner en práctica. No tengas miedo a los abrazos y al contacto. A veces sanan más que 2000 palabras.

NOTA 2: Si no está contento, le devolvemos el dinero… aunque ya sabemos que esto funcionará.

Si te rompes, te abrazaré a trocitos.

domingo, 19 de enero de 2014

Tiempo.

Cuando tú ni si quiera pensabas
Que ibas a leer esto.
Eso era futuro.

Mientras lo estás leyendo.
Este es tu presente.

El momento en que yo lo escribí,
Ya forma parte de mi pasado. 
A la vez que del tuyo

Y de este modo, convergen
los tres tiempos en un mismo folio.


¿Quién dijo que la poesía no es poderosa?

miércoles, 16 de octubre de 2013

Retornemos al instinto.

A veces hay cosas que no controlamos, y ya está. No podemos, por más vueltas que le demos o por más soluciones que busquemos. Y no pasa nada, no hay solución. Reguenémonos a los instintos, siente. Siente en su plena condición, ya que no volverás a sentir tanto en este grado. Siéntelo. Déjalo ir. 

viernes, 6 de septiembre de 2013






És a hores d'ara,  a punt de començar quan em pose a pensar i dic: On ens conduiràn els nous camins que anem a recòrrer? On es queden aquells per on ja hem passat?
Tal vegada ens tornem a veure, o tal vegada siga un adéu definitiu del qual no ens hem adonat.
Siga com siga, tal i com digué fa 3 mesos abans; Continuem amb el que vinga.

sábado, 3 de agosto de 2013

Emprender el vuelo.

Me di contra el suelo. Y me di cuenta de que este estaba frío, duro.

Reflexioné, y me di cuenta de que caí porque estaba elevada. Porque mantenía el vuelo.

Tus palabras, tus gestos... Me dieron alas. Propulsión. Me ayudaron a levantarme.

Volé porque encontré a alguien que confió en mi lo suficiente como para enseñarme a volar. Para darme alas.

Pero para ello, antes tuve que enseñarme a correr, sentir.
Alguien tuvo que confiar en mi para enseñarme que debía apretar a fondo, y que correr a veces era mejor que caminar.

Y llegamos al punto: para aprender a caminar, caímos. Nos levantamos, volvimos a caer y volvimos a intentarlo.

Por este motivo, es por lo que nos enseñaron a caminar antes que a volar. Para aprender a levantarnos en cada caída, y tener el valor suficiente como para comprender que las vistas mientras vuelas, valen la pena. Tener el valor suficiente como para levantarte, y emprender el vuelo una vez más. Más alto, mejor.

[Y eso, no lo enseña nadie. Lo aprendemos a la fuerza.]

Cada decisión.
Cada fracaso.
Cada acierto.
Cada mirada.
Cada paso.
Cada impulso.
Cada caída.
Cada día.

Historias.

Al final, solo somos historias. Historias construidas por los recuerdos que guardamos en nuestras memorias. Porque al final, es lo unico que poseemos.

martes, 30 de julio de 2013

Bajemos la guardia, seamos humanos.




El momento en que nos damos cuenta de que no hemos escogido el camino que nos convenía. El momento en que miramos a nuestro alrededor y nos damos cuenta el caos que supondrá nuestra elección. Ese momento en que desearías volver atrás y rectificar lo que hiciste. Cambiarlo todo. No todo depende de nosotros, no podemos tenerlo todo bajo control.
El momento en que pensamos que nos hemos equivocado. Y nos volvemos a equivocar.

Porque es ese momento en el que hicimos la decisión equivocada el que nos conducirá a aprender lo que no hubiésemos aprendido si hubiésemos la decisión "adecuada". El momento en que aprendemos mucho más de lo supuestamente estábamos destinados a conocer. Porque más es menos, y porque siempre lo podemos volver a intentar.

 Permitámonos bajar la guardia, equivocarnos. Permitámonos ser humanos.

Hoy es siempre todavía.